2017 ABlíneas

Mis letras para el Reto 5 líneas de Adella Brac

Julio => Forma, exactamente y justo.

Se perfiló la silueta de una leona en la forma curva de la luna. Un fuerte viento húmedo hacía crujir las hojas al rozarse y el sonido de la sabana preludiaba un aguacero. Se acercaba sin prisa, caminando ágil y ligera; parecía emular a su presa. El rastro de la sangre la había conducido al lugar donde yacía malherida. Un cruce de miradas y la leona cumplió exactamente lo acordado. En el momento justo. Disolviendo la dolorosa agonía.

Agosto => Fuerte, máscaras y uñas.

Levantó un fuerte ante ella. Estaba decidida a no dejarse pisotear ni avasallar. Las máscaras que había probado no eran suficientes, necesitaba algo más para protegerse de aquel medio hostil. Envidiaba a los felinos, su independencia y la manera en que defendían su espacio, pero ella era incapaz de defenderse con uñas y dientes, ¡tan débil, pusilánime y poca cosa! Así fue como construyó aquella fortaleza inexpugnable. Así fue como pereció sola, ahogada en sus emociones.

Septiembre => Astucia, castillo y nerviosos.

Su astucia no deja de sorprendernos. Intenta camelarnos mirándonos con esos ojos caramelo algo lánguidos. Se tumba justo delante de la puerta, con fatiga, como si le doliera el cuerpo. Gime con las orejas gachas. “Ven, Castillo. ¡Premio!” ¡Ahá! Se levanta presto, las orejas tiesas y meneando el rabo. Sus ojos nerviosos miran las manos en busca de lo prometido y se sienta para obtener su recompensa. Aprovechamos para salir, asegurándole que volveremos con un ¡hasta luego!

Octubre => Perfectamente, horizontal y negro.

– Perfectamente natural.

– Un paraje espléndido.

– Y natural.

– Cierto. Mira cómo acaricia la brisa los campos.

– Trae los aromas de las peonías rojas.

– ¡Mira el petirrojo!

– ¡Oh, qué bonito canta!

– ¡Ahí, entre las ramas de aquel pino!

– ¿Crees que esas nubes traerán tormenta?

– No lo creo.

– Lo digo por la brisa, bajó la temperatura.

– Disculpen, señores, es hora de cerrar.

Apagó la luz sin contemplaciones, movió el brazo todo lo largo en horizontal señalando la salida y bañó en negro sus ensoñaciones.

Noviembre => Dejar, estamos y todas.

Sin dejar de cantar y silbar, el viento se paseó entre las ramas del árbol y las hojas iban cediendo a su seducción. No tenía prisa, iba y venía, se colaba por los intersticios, se abría espacio y hacía bailar a las hojas y a las ramas a su son, que reían y cantaban con él. Cuando decidían desprenderse, ante su movimiento tenaz o sus caricias delicadas, el baile podía prolongarse, incluso una vez alcanzaban el suelo. “Aquí estamos todas -dijo una al árbol-, terminando y reiniciando el ciclo”.

Diciembre => Tono, venas y contestó. Muñeco de nieve (como extra).

Desempañó el cristal con el envés de la mano desnuda, arrancándole un tono agudo, y acercó la nariz. El muñeco de nieve lucía pequeños chuzos de hielo. Los gorriones gorjeaban y realizaban juegos entre las ramas desnudas del olmo. La llamaron a desayunar, pero no contestó. Abstraída en uno de los brazos del árbol, estudiaba las ramas como venas de una anciana mano en danza elegante con el aire. Pensó en su abuela y sonrió imaginando que era ella dándole los buenos días.