Acerca de

Pajarita Zoraida en el nido

¡Mi cordial bienvenida, chiribita!

Te recibo con las alas abiertas en este espacio indefinido, sin lugar ni tiempo.
Te ofrezco mi nido, un lugar seguro, cálido y confortable donde descansar, saborear la brisa enriquecida con sublimes aromas, relajarte y cargarte de energía.
Aquí encontrarás alimento para el alma, desentumecerás tus sentidos y revivificarás el cuerpo.

El nido de Zoraida

En El nido de Zoraida, la imaginación, la creatividad, la fantasía, los colores, la música y la naturaleza están a tu entera disposición. ¡Siéntete libre de volar entre las ramas, de satisfacer tu curiosidad visitando el cerrillo!

¡Déjate mecer por los cantos de los elementales y ábrete a experimentar su magia!

¡Inspírate con las pequeñas historias de fantasía, en las que también hay filosofía, y donde se dan la mano lo visible y lo invisible!

Descubrirás que tú también puedes hacer uso de la magia, pues forma parte de ti 🙂

A veces la higuera se sacude -no son temblores de anciana, sino bailes al son del viento- y el nido tambalea un poco, parece desmoronarse, pero al poco se asienta de nuevo. Parece que está bien construido.

Desde la copa se divisa un hermoso paisaje, cuyos límites ponen el cielo y la tierra. Acompañan siempre los cuatro elementos y transitamos las cuatro estaciones, así como el día y la noche, admirando la belleza de Madre Tierra, Gaia. Un hermoso Planeta Azul donde el ser humano está en la cúspide de la pirámide trófica y no tiene depredador, salvo él mismo.

Perdón, me fui por las ramas…

¡Ah! Hablando de ramas, este nido está construido con mucho mimo, con ramitas, tierra, agua y plumas. ¡Así es de confortable! Tiene cinco ramas estructurales y en cada luna en cuarto creciente encontrarás algo en una de ellas:

Con la luna llena en Leo del 9 de febrero de 2020 se inaugura una nueva sección dentro de El Nido de Zoraida:

¿Quién es Zoraida Azahara?

Zoraida con espigas
Me falta un mes y diez días para cumplir 3 años

Zoraida Azahara es mi alter-ego, un ser que se presentó inesperadamente a través de cartas que me auto-escribía, pero esa voz… ¡era otra!

Su nombre se materializó en un momento en el que me presentaba a concursos de relatos que requerían pseudónimo.

Mi niña interior se apropió del nombre de Zoraida pues tenía en gran estima a este ser que le daba alas. Azahara llegó más tarde, aunque estuvo siempre presente en el azahar escrito del revés, Rahaza.

Zoraida Azahara me habla en privado y te habla a ti, hada – flor, a través de los escritos de fantasía y filosóficos.

Te cuento mi historia...

Nací en el 71. De niña miraba soñadora por la ventana, buscando en el azul infinito la estrella que cantaba bellas melodías en mi corazón. Anhelaba mi hogar en el firmamento.

Tenía mi cuarto de jugar en el que devoré libros con ansia, tirada en la colchoneta. Soñadora, jugaba maternal con mis muñecas. Soñadora, construía con el tente, realizaba puzzles, coloreaba o modelaba plastilina. Soñadora, me sentía hada feliz. Soñadora, me perdía en cosas simples que a nadie de mi alrededor parecían interesar: una flor, un pedazo de tierra, el caminar de los insectos, la rugosidad de los troncos de los árboles, sus grietas… Disfrutaba con los aromas, las texturas y los colores de todo aquello. El balcón con sus macetas era también un paraíso.

Los sonidos de la naturaleza y las melodías que entonaba y escuchaba tenían un lugar de honor en mis preferencias. Extasiada con la guitarra de Athahualpa Yupanqui, a los ocho años abracé  mi primera guitarra que sonaba a cafetera, como decía el profesor. Al mismo tiempo estudié solfeo (lenguaje musical) escondida tras los abrigos colgados en el perchero. A tan temprana edad, cuando empezaba a aprender sobre la música, comenzó también a desaparecer mi propia melodía.

Más tarde mi cuerpo adquirió forma de guitarra, momento en el que ella y yo entramos en conflicto. A día de hoy, mantenemos una extraña relación de amor-odio. Viene conmigo en cada mudanza, pero apenas la hago sonar.
Interesada en la educación, estudié la licenciatura en Ciencias de la Educación que me dejó sabor amargo. A la par inicié a escribir un libro que me llevó buenos años terminarlo porque no le presté atención. En realidad era a mi a quien no atendía, intentando “ser normal”. Y asustada por aquello que escribía, que me parecía que lo hubiera escrito otro. Sí, ayuda extra ha habido, ayuda extraordinaria, fuera de lo ordinario o realidad mundana… ayuda (canalización) de otra realidad.

Cuando el Reiki Usui apareció en mi vida, descubrí que era la Magia que estaba buscando… Amor Universal. Descubrí también que yo no me amaba tanto como creía… Reconocí a mi niña interior, fui a mis orígenes y asistí a talleres de Chamanismo Transcultural, retomando la senda que me correspondía. La senda perdida se abrió tan nítidamente que me asusté… ¡Ay, la confianza! Me empeño muchas veces en vivirla en el lado opuesto.

Siempre en constante búsqueda, observando, preguntándome el porqué de las cosas. Me considero aprendiz de chamana (el verdadero chamán es portavoz de la naturaleza, habla con ella, entiende su lenguaje). La naturaleza y yo nos estamos conociendo, lo que vale decir que yo me estoy conociendo. Aprendiendo a aceptarme, a quererme. Aprendiendo a oírme, aprendo a oírla. Aprendiendo a oírla, aprendo a oírme. Si bien, cada día que pasa, entiendo que es más un recordar que un aprender.

En esta búsqueda, que ha resultado ser un buscarme a mí misma, mi melodía vuelve a sonar, recuperé mi voz. Reconocí en mí a varias mujeres y cuatro estaciones. Reconocí ser varios seres y también multidimensional. Soy ave que gusta de cosas sencillas, que vuela libre.

¿Cuál es el deseo de Zoraida?

Mi deseo es ayudarte en tu Reconexión con Madre Tierra.

Te diré algo, ¡ya estás en conexión con Madre Tierra! Eres un ser vivo sostenido y nutrido por Ella.

El culto a la razón ahoga la voz de la intuición y no presta atención a los sentidos. Y así, tanto que escuchamos a la mente y desantendemos al corazón, acabamos por ser piezas de un puzzle deshecho.

Eres un ser vivo más dentro de Ella, en conexión con Ella y con cada uno de los seres que habitan este planeta, animados e inanimados.

Tu cuerpo está formado por átomos. Cada átomo, a su vez, está formado por neutrones, protones y electrones. Como ves, energía. Pura energía.

Tú eres energía y todo cuando hay a tu alrededor es energía. E interaccionas como energía que eres con todo lo que te rodea.

Todo cuanto hacemos como individuos afecta al conjunto, a Madre Tierra. Del mismo modo, todo lo que en Ella ocurrenos afecta.

También a ti, por supuesto, aunque no lo sientas, ni lo notes, ni lo percibas a nivel consciente. Te aseguro que tu cuerpo de manera sutil percibe más allá de lo que puedas imaginar. Tú eres un universo único y especial. Tan sólo has de reconocerlo y honrarlo, y, del mismo modo, reconocer y honrar al planeta Tierra, a Gaia, porque otro mundo es posible. La Naturaleza no es algo ajeno a ti, no es solo un objeto que estudiar o contemplar.

Suscribo lo que dice Ted Andrews en su libro Animal Chamán, Arkano Books, pág. 25:

La humanidad ha perdido ese lazo instintivo con los ritmos y patrones de la Naturaleza, y con él ha perdido también la realidad de la magia. La Naturaleza intenta demostrarnos a diario que toda forma de vida es capaz de enseñarnos algo. Cuando aprendamos a escuchar a la Naturaleza conseguiremos derribar nuestras caducas percepciones. Descubriremos que la creación mágica es la fuerza vital inherente en todas las cosas. Y es esto, por encima de todo, lo que la Naturaleza enseña a aquellos que están dispuestos a aprender de Ella.

La reconexión con Madre Tierra es esencial para vivir plenamente, ya que permite reconocer la divinidad en todo cuanto existe y en nuestro interior.

¡Establece conexión!

Madre Tierra quiere comunicarse contigo.