Aventuras en el cerrillo

Brota una extraña flor en el cerrillo

“¡Revolución! ¡Revolución!” Los gritos exaltados de los airados habitantes en la plaza lo despertaron sobresaltado.

Faltándole el aire, temblándole las piernas y palpitándole el corazón como un potro desbocado, el pequeño se apoyó en el tronco del único árbol en aquel cerrillo. Rompió a llorar preso de la angustia y del pánico, regando el suelo con sus lagrimones. Leer más

Un pie derecho saltarín

Un pie derecho se mueve a saltos alrededor de la higuera. Alf lo vigila de lejos, agazapado tras unos arbustos. Es ya mediodía y el pie no para de moverse entorno al árbol desnudo con movimientos aleatorios. Finalmente decide acercarse. Tiene en cuenta la dirección del aire, quiere llegar ante él sin ser delatado. Se mueve sigiloso como un gato, parándose y acechando al pie, que no se está quieto más de un segundo, como si el suelo le quemase. Da un brinco, pero el pie escapa. No ha logrado tocarlo siquiera. Lo persigue con más tenacidad. La caza ya ha sido declarada. Corre tras el pie, salta sobre él, zigzaguea, derrapa, se agazapa, brinca. El pie escapa siempre ileso, es un magnífico saltarín. E incansable. Alf, por el contrario, ya jadea, pero no cede, está dispuesto a atraparlo. ´Leer más

Alf atraviesa el portal

– Jajajajaja ¡Me haces cosquillas! –El Libro de las Sombras se retorcía–. Jajajajaja Prueba otra vez. Jajajajaja ¡Estás contando mentiras! –El libro leyó–: «De madrugada, Alf espera. Todos duermen en el cerrillo.» ¿De verdad era el único en vela? ¿Y cómo sabes que espera? ¡Ay! Me parece que no era el primer día que atendías a sus movimientos. ¿Desde cuándo acechas como un predador? ¿Te ruborizas? Leer más