Bruja y caldero es puro cuento

– Soy bruja, ¿te asusta?

– Sí -respondía siempre temblando.

Me cubría con las sábanas hasta la coronilla. Veía sombras diabólicas y aparecía esa voz que, a pesar de su dulzura y fuerza, me aterraba. Tal vez fuera esa misma fortaleza que mostraba la que me asustaba. Después desaparecía, pero es mismo diálogo interior se repitió por mucho tiempo. Leer más