Necesito los árboles para vivir

Me encanta volar entre los árboles, saltar entre sus ramas, jugar con sus hojas, escuchar sus canciones. ¡Qué maravilla! No concibo mi vida sin estos magníficos seres.

“Si supiera que el mundo se acaba, todavía hoy, yo, plantaría un árbol.” Martin Luther King

Un árbol enorme con un gran hueco es mi portal de entrada a otras dimensiones.

Un árbol es la imagen más clara que encuentro para definirme, raíces profundas en tierra y elevadas las ramas al cielo, con el tronco uniendo ambos.

El mejor lugar para sentarme… al lado de un árbol.

Los árboles me proporcionan sosiego, calma, tranquilidad, estabilidad, alegría.

Me sujetan cuando caigo en la vorágine de la velocidad; a veces, sin querer, me contagio de las prisas de los demás. Cuando me sostienen evitan mi desintegración, ¡es formidable! “¿Por qué correr tanto?”, se preguntan. Ellos no entienden las prisas, yo tampoco. Los árboles tienen ritmo lento, como yo.

Los bosques son mis pulmones y mi manto protector.

Caminar por ellos es caminar por mi misma. ¡Hacen tan sencilla esta labor!. La conciencia se expande, se abre el corazón y la visión se agudiza. Es porque oxigenan todo mi ser.

El aire en las hojas es canto de ángeles que, a veces, toma la voz de la lluvia, recordándome que los dos, aire y agua, purifican.

Tumbada bajo la copa de un árbol cantarín, pensamiento y sentimientos se aligeran soltando lo que no me beneficia. Es la tierra quien se lleva mis deshechos y equilibra mi fuego.

Sin árboles a mi alrededor entristezco, me marchito.

Sabes qué…

Los bosques son los pulmones del planeta, generan y mantienen el aporte de agua de la región en la que están ubicados,… Mantienen en equilibrio el planeta. Mantienen mi equilibrio.

Para Fred Hageneder, el símbolo arbóreo es el eje alrededor del cual la rueda del tiempo gira, conectando luz y oscuridad, arriba y abajo, lo eternamente mudable y lo eternamente inmutable. Te invito a visitar su página para saber más sobre los árboles, seres magníficos. Seguro que descubres cosas maravillosas.

Zoraida

 

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