Sueña ahora

Hay nubes en el cielo. Nubes oscuras que pasan por delante de la luna, cubriéndola con su manto, dejando que transluzca. Apenas hace frío. El nido está caliente y me arrebujo con gusto. Alf duerme a los pies de la higuera. En los últimos tiempos parece tener citas concertadas con el sueño. Quién sabe qué tareas realizará al otro lado del velo de la conciencia. Lo miro con ternura y sonrío. Ahueco mis plumas y me reacomodo. La higuera vibra. ¿Será Gaia que viene? La vibración se hace más fuerte, la voz de Gaia susurra:

Entrégate al sueño, querida hija. Nada has de temer. Son poderosas las raíces que te sostienen. A través de ellas obtienes todo cuanto precisas de la materia. Son tus ramas las que debes hacer crecer ahora. Álzalas al cielo. Déjate balancear por el aire. Que sea el sol quien conforte tu espíritu y la lluvia, tu consuelo. Fluya la tierra a través de ti hacia el cielo. Coge del cielo cuanto te pertenece y bájalo a la tierra para crecer vigorosa y crear lazos con cuanto te rodea. Sueña ahora, sueña, es en el sueño donde está tu esencia más pura. Busca con el corazón abierto, pues es tu antorcha.

La voz de Gaia es dulce, suave, me acaricia el alma. No entiendo porqué me habla de raíces y ramas si soy un ave. «Le preguntaré a Mamita», pienso entre bostezos.

Gaia entona una melodía que Zoraida silba en sueños

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