Un ratón volador llamado Sonrisa

Sube por el cerrillo con paso irregular, la mirada dirigida al suelo. Al ver las raíces sobresalientes de la higuera se detiene y mira el árbol de arriba a abajo. Se muerde los labios y, tras dudar unos instantes, se sienta con descuido, sacándose el bolso bandolera que la despeina. Por primera vez mira sin ver en derredor con un mohín indescifrable. Extrae del bolso sin miramientos un cuaderno en el que garabatea sin alzar la vista. El ruido del lápiz friccionado contra el papel y sus soplidos parecen gritar auxilio. Leer más

Mujer que habla con los caballos

Una nebulosa a los pies de la anciana higuera ha sorprendido a Alf cuando dormía la siesta. ¡Qué susto! Nunca nada ni nadie lo había pillado por sorpresa. Estaba orgulloso de su agudeza auditiva, a la que no pasaba desapercibido ni el susurro de una nube y, sin embargo, hete aquí una nebulosa ante su hocico que lo ha dejado pasmado. Leer más

Carta de Pedagogra

El nido de Zoraida está seriamente dañado por los fuertes vientos del otoño. La visita de Pedagogra también ha contribuido en su deterioro. Tuvo el tino de posarse en una de las ramas estructurales que quebró bajo su peso. Dolió, no mucho porque estaba dormida. Pedagogra se dio un buen batacazo, pero no dijo ni ay. La rama se lamentó porque la llegada de aquel extraño pájaro casi le dio matarile. Después, gritamos ambas, casi nos chamusca. Lo curioso del asunto es que el fuego fue el elemento veneno y medicina. El fuego de la ira atrajo al ave al cerrillo, el fuego de la ira fue el que a punto estuvo de incendiarme y el fuego del amor, el que la atrajo de nuevo y sanó la herida. Leer más