La sombra de una duda

– ¡Azaharaaaaaa! –gritó a pleno pulmón Zoraida.

– ¿Se puede saber a qué viene tanto grito? –protestó la higuera somnolienta.

– ¡Ay! ¿Por qué me sacudes? –pió lastimera.

A mitad de otoño la higuera se mantenía verde, si bien lucía claros, las puntas de algunas ramas estaban desnudas y unos higos tardíos parduzcos. La sacudida arrojó algunas hojas. Alf ladró con furia, no le agradaban nada los sobresaltos durante su siesta. Leer más

Carta de Pedagogra

El nido de Zoraida está seriamente dañado por los fuertes vientos del otoño. La visita de Pedagogra también ha contribuido en su deterioro. Tuvo el tino de posarse en una de las ramas estructurales que quebró bajo su peso. Dolió, no mucho porque estaba dormida. Pedagogra se dio un buen batacazo, pero no dijo ni ay. La rama se lamentó porque la llegada de aquel extraño pájaro casi le dio matarile. Después, gritamos ambas, casi nos chamusca. Lo curioso del asunto es que el fuego fue el elemento veneno y medicina. El fuego de la ira atrajo al ave al cerrillo, el fuego de la ira fue el que a punto estuvo de incendiarme y el fuego del amor, el que la atrajo de nuevo y sanó la herida. Leer más